Guía para supervivientes sobre el Código Murad: tus derechos y opciones cuando se te pida que facilites información sobre lo que te ha ocurrido
Esta guía está dirigida a las personas que han sufrido violencia sexual y ha sido elaborada conjuntamente con ellas. Todo comenzó cuando una de estas personas planteó la siguiente pregunta: «¿Por qué toda la orientación y los consejos están dirigidos a quienes acuden en busca de nuestra información, y por qué no hay ninguna orientación para nosotros que nos ayude a responder a sus peticiones?».
Si eres una persona que ha sobrevivido a la violencia sexual, es posible que otras personas se pongan en contacto contigo para pedirte información sobre lo que te ocurrió. Pueden hacerlo por diferentes motivos, como para dar a conocer lo que está sucediendo, para utilizar la información en procedimientos penales u otros procesos legales, para mejorar la comprensión a través de la investigación o para defender la justicia y los derechos humanos. Las personas que te soliciten información deben seguir unas normas profesionales. Sin embargo, es útil que las sobrevivientes sepan cuáles son esas normas y cómo comprobar si quien les solicita información las está cumpliendo, para mantenerse a salvo y en control, y para exigir que se respeten y se defiendan sus derechos.
Esta guía tiene como objetivo ayudarte a encontrar apoyo, a tomar decisiones, a encontrar el camino más adecuado para ti y a reconocer y hacer valer tus derechos a lo largo del proceso. Se basa en el Código Murad y en el recurso «Perspectivas de las sobrevivientes» —dos componentes más del proyecto más amplio del Código Murad— que tienen como objetivo promover los derechos de las sobrevivientes cuando se desea recopilar y utilizar información sobre la violencia sexual a partir de las propias sobrevivientes o sobre ellas.
Para los profesionales: si trabajas con supervivientes, puedes apoyarles compartiendo esta herramienta la primera vez que te pongas en contacto con ellos para invitarles a participar en cualquier proceso o proyecto en el que les pidas que compartan información contigo. Facilitarla desde el principio demuestra tu compromiso con la transparencia y con una práctica centrada en los supervivientes, y les da tiempo para revisarla y preparar preguntas antes de tomar una decisión.